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martes, 17 de enero de 2017

Empresas sin Adicciones

Cuando hablamos de Adicciones nos suele venir a la mente la imagen de una persona deteriorada física, mental y socialmente. Pensamos en alguien que no puede mantener un empleo, o mucho menos dirigir un negocio. Imaginamos a personas solitarias, marginales y totalmente alejadas de nuestro entorno personal, familiar y laboral.

En cambio la realidad es muy otra. 

El abuso de Alcohol es muy frecuente en nuestra sociedad. Hay motivos sociales y culturales que lo explican, pero no por eso deja de ser un problema que puede tener graves repercusiones en todos los ámbitos de la vida. También en el rendimiento laboral y profesional.

Lo mismo podríamos decir de otras drogas como la Cocaína o el Cannabis - en sus diferentes formas - que están presentes con mucha frecuencia en la vida de personas activas laboralmente, con puestos de responsabilidad, directivos, empresarios, etc.

Y por último tenemos el tabaco. La droga más adictiva y la adicción más absurda. Fuente de innumerables problemas de salud, pero también causa de muchas pérdidas de tiempo, de concentración y de rendimiento en las empresas.

En todas partes cuecen habas. Y en todas las empresas hay personas afectadas por estos problemas. Abuso o Dependencia de una o varias de estas substancias adictivas. 

Podemos mirar hacia otro lado y hacer como que el problema no existe, o podemos asumir la responsabilidad e implantar un Programa de Actuación para hacer que nuestra empresa pueda presumir de ser una entidad en la que se trabaja en favor de las personas que sufren a causa de la adicción.

Las empresas inteligentes, que cuidan el factor humano, que saben que vale más prevenir que lamentar, empiezan a tomar medidas para reducir el impacto negativo de las adicciones en la salud y el rendimiento laboral de sus empleados. 

Con un asesoramiento profesional especializado es fácil y muy eficaz estructurar una serie de medidas preventivas y terapéuticas que promuevan la salud y el equilibrio emocional de los empleados, evitando riesgos de adicciones y tomando medidas a tiempo para que, aquellos que ya estén afectados, corrijan su situación antes de que las consecuencias sean mayores y más costosas de resolver, tanto humana como económicamente.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com


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