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martes, 9 de abril de 2013

Emborracharse sin beber


La semana pasada vi en la televisión un reportaje sobre lo que presentaban como una nueva moda que se está difundiendo entre las mujeres jóvenes en España, que consiste en introducirse el alcohol en el cuerpo no por la boca, como es tradicional, sino a través de la vagina.

El procedimiento consiste en empapar un tampón en una bebida de alta graduación y acto seguido introducírselo en la vagina. Al hacerlo, el alcohol se absorbe rápidamente y pasa a la sangre produciendo un embriaguez muy rápida y muy intensa.

Naturalmente, dado que la vagina no está preparada para tales agresiones, se pueden producir serias lesiones en las mucosas debido a la acción del alcohol sobre ellas.

Pero la reflexión que yo quiero hacer aquí no va solo en relación a los daños físicos específicos que esta forma de introducirse alcohol en el cuerpo causa en el cuerpo humano, sino más bien hacia qué clase de procesos mentales pueden llevar a una muchacha a hacer semejante barbaridad.

En primer lugar está la búsqueda deliberada y rápida de la embriaguez, es decir, tomar el alcohol con el único objetivo que provocar un cambio de su estado emocional. Por eso no importa la clase de bebida, ni el modo de administrarla, el caso es sentir sus efectos lo antes posible.

El segundo aspecto es el de tratar de disimular el hecho de que se ha consumido alcohol. Al tomar el alcohol de esta forma no se produce el aliento alcohólico típico de la persona que ha bebido mucho, con lo que se puede pretender que a uno no se le va a descubrir por el olor que desprende.

Y el trasfondo de todo esto es que estas jóvenes creen que embriagarse es algo necesario, o al menos conveniente, para pasar un rato agradable y divertirse. Y ésta es una de las principales actitudes perniciosas que hay que combatir para evitar que sigan aumentando los problemas relacionados con el alcohol y otras drogas en nuestra sociedad.

La embriaguez es siempre un estado peligroso. Si se produce de forma involuntaria, porque uno ha bebido más de la cuenta en un evento social es malo, pero mucho peor es cuando la persona busca activamente esa embriaguez como si fuera algo bueno para ella en algún sentido. Entonces no es solo algo peligroso sino también una conducta gravemente irresponsable que puede acarrear consecuencias muy perniciosas para el propio sujeto que lo hace y para los que le rodean.

Cuando una persona recurre al alcohol o a las drogas para divertirse, es porque no sabe realmente disfrutar de las cosas positivas que todos tenemos a nuestro alrededor, y en nuestro propio interior, y buscan una evasión que no conduce a ninguna parte. En todo caso, al sufrimiento, al hospital, o a la muerte.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

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